domingo, 20 de septiembre de 2009

Estudio Bíblico - Vicario Angel Eliezer Mendoza

Romanos: 5: 20-21
Cristo con su perdón y Amor supera nuestras cicatrices


Un niño decidió ir a nadar a una vieja laguna que estaba detrás de su casa, desesperado por darse un chapuzón, salió por la puerta trasera dejando por el camino zapatos, medias, camisa. Saltó al agua sin darse cuenta que mientras nadaba hacia el centro de la laguna había un lagarto.

Por la ventana la madre del niño estaba mirando y vió que los dos se iban acercando cada vez más y el niño no se daba cuenta. Con terror, la madre corrió hacia el agua, gritándole a su hijo tan fuerte como podía. Al escuchar su voz, el niño se asustó y giró para nadar hacia su madre, pero justo en el momento en que llegó con su madre el lagarto lo alcanzó.

La madre tomó fuertemente al niño por los brazos en el mismo momento que el lagarto lo apresaba por las piernas. Ambos empezaron a tirar como si el niño fuera una cuerda. El lagarto era mucho más fuerte que la madre, pero ella era más apasionada y no lo iba a dejar ir. Un campesino conducía su camioneta por allí y escuchó los gritos, corrió aprisa, apuntó con su rifle al lagarto y lo mató.

De forma maravillosa, después de varias semanas el niño en el hospital, sobrevivió. Sus piernas tenían muchas cicatrices por el ataque del lagarto. Y en sus brazos tenía profundos rasguños donde había clavado las uñas su madre producto de su esfuerzo por agarrar al hijo que tanto amaba. El reportero que entrevistó al niño después del trauma, le preguntó si podría enseñar sus cicatrices. El niño se levantó el pantalón y las enseñó. Pero él con gran orgullo le dijo al reportero: "pero vea mis brazos... , tengo grandes cicatrices en mis brazos también, y las tengo porque mi mamá no me soltó.

Queridos hermanos, podemos identificarnos con este niño. También nosotros tenemos cicatrices en las piernas. No de un lagarto, u otro animal parecido, pero tenemos: cicatrices que nos han dejado y cicatrices que hemos dejado a otros.

Cicatrices que nos han dejado: pueden ser personas que nos hicieron mucho daño de los cuales no queremos ni verlos; que cuando los recordamos nos producen tanta incomodidad, tal vez sea la cicatriz por la ausencia del padre o la madre, en donde cuando más tu necesitabas nunca estuvieron allí, o quizás uno de nosotros no haya tenido un padre o una madre cerca suyo. O de un ser querido al cual extraño mucho y no puedo ver porque no esta aquí y me hace mucha falta. Cicatrices que hemos dejado a otros: puede ser que hicimos mucho daño a mi esposa o esposo, o la cicatriz de mis hijos, en donde me siento mal por la forma en como lo crie, en algunas cosas pensando que hacia un bien, en donde hoy en día me siento mal por causa de ello. Que no he amado a mis padres como Dios ha querido, la cicatriz de un pecado que cometí el cual cuando lo recuerdo me hace sentir mal y quisiera no haberlo hecho. Queridos hermanos esta y muchas de las cicatrices en nuestra pierna son producto del pecado ¡Cicatrices que nos han dejado, o las que hayamos hecho!

a otros, son producto de nuestro pecado, de la desobediencia del ser humano. Tontamente nos metimos a la laguna de la vida, y muchas veces lu hicimos sin tener en cuanta a Dios. No dándonos cuenta de que en la laguna estaba Satanás el lagarto, pronto a devorarnos y dañarnos con nuestro pasado, recordándonos lo mal que criamos a nuestros hijos, recordándonos aquellos que nos hicieron mal, oh aquellos que nunca estuvieron allí cuando mas lo necesitamos a fin de que los despreciemos, recordándonos que Dios no nos va a perdonar el mal que hemos hecho, oh el pecado que hemos cometido a fin de devorarnos completamente y apartarnos de Dios
Pero alégrate querido hermano, ya que el niño no solo tenia cicatrices el la pierna, sino que también tenias cicatrices en sus manos, y eran mucho mas profunda que la de las piernas.¿ sabes porque? porque Cristo en esos momentos tan difíciles de tu vida, estaba allí sosteniéndote, aun sabiendo nuestra condición de pecador! no nos soltó! se agarro apasionadamente a su cruz, y soporto un sufrimiento mayor, para hoy en día dejarte las cicatrices de su perdón y amor, porque aun cuando abundo el pecado, Dios se mostró mas bondadoso, para justicia nuestra por Jesucristo.

Dios en el tiempo aceptable te ha ido, y en el Día de salvación te ha socorrido, Cristo fue aquel que vino no solo para perdonarte el daño que has hecho a otro, sino que también con su perdón y amor te capacita para perdonar y amar verdaderamente a aquellos que te han hecho daño. El es aquel que esta allí para sostenernos fuertemente con su palabra en esos momentos tan difíciles de tu vida, en donde muchas veces sientes desmayar y no crees poder continuar, Cristo es aquel que te da fortaleza para continuar en la laguna de la vida (Fil 4:13) pero ahora no solo, sino bajo la dirección de su espíritu santo. El te agarra fuertemente, en tu hogar con tu familia, fuera de ella, en el trabajo. Recordándote de su perdón y amur a fin de que puedas dar a otros tal cual como el Lo ha hecho contigo.

Recordemos pues, que si tenemos cicatrices de Amor en nuestros brazos, es un gusto surtirnos agradecidos, porque en eso momentos difíciles Cristo no nos ha soltado y nos mantiene hasta su segunda venida. Amen

1 comentario:

vidalchu dijo...

Sabias palabras, que comparto de pleno.
Me gusta vuestro ambiente y me gustaría aportar algo de interés al respecto.
El Paraíso Bíblico ha reaparecido como espacio físico, y lo tenéis a la vista en www.lascosasdechurruca.com, que está dando que hablar por lo que desvela.
Es fuerte, pero ahí está.
Saludos.
Vidal.